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actividades

De la cercana vera de Plasencia desapareció un día una hermosa mujer, a la que llamaban “la arpía”. Vagaba por los montes asaltando a cuantos caminantes varones encontraba, hechizándoles con sus encantos hasta que desapareció en la Serranía de Gredos, tierra de lobos y precipicios. Aquella mujer endemoniada habría subido una noche oscura al Circo de Gredos para sumergirse en la Laguna Grande y vivir el resto de su vida entre las covachas del fondo del lago. Desde entonces los pasaportes tenían miedo. Cuando se cernía la noche sobre el circo, su inmenso anfiteatro semejaba una visión dantesca. Eran visiones fantasmales.

A la par los lobos vagaban entre pinares tenebrosos y abismos, buscando las sendas que conducen a los poblados para saciar su voraz hambre, al conjuro de punzantes aullidos. La comarca toda se estremecía. ¡La Laguna estaba encantada!.

Del pueblo de Hoyos del Espino parte la carretera que, tras poco más de once kilómetros, nos lleva hasta la plataforma; donde comienza este recorrido que es el más concurrido de la Sierra de Gredos.

El visible camino parte de la dirección Suroeste paralelo al río.

Este primer taramo, muy empinado, está completamente empedrado y es conocido como la Trocha Real. Como se acaba el empedrado, el camino original, roto por los atajos, continúa hasta el pluviómetro, vira a la derecha, luefo a la izquierda, e inicia la travesía del Prado de las Pozas, zona bastante plana.

El sendero, bien marcado, va en dirección a los cortados de las Paredes Negras, pasando cerca de éstas, y cruza el río Pozas por un puente de cemento “25 min). Después la senda comienza un ascenso zigzagueante, que nos lleva poco antes de ganar la cuerda, hasta la fresquísima agua de la Fuente de Cavadores (55 min. de marcha). Posibilidad de avistar ejemplares de cabra montés.

A poco de salir de la fuente llegamos a la línea divisoria y que se inicia un suave descenso, flanqueado por piornos. De súbito aparece ante nuestros ojos un paraje de singular belleza. Visión extraordinaria. Fascinación. Es la zona conocida como Barrerones. Bajando un poco más, encontramos a la derecha un espléndido mirador en la Peña del Rayo. Parada obligatoria. Desde aquí contemplamos el famoso Crico de Gredos y la Laguna Grande; los dos picos más altos del Sistema Central: la puntiaguda Galana (2.568 m) y el mítico Almanzor (2.592 m); y en la Garganta de Gredos los restos de la morrena lateral, que nos indica hasta donde llegó el hielo del glaciar que tuvo ocho kilómetros de largo y un espesor máximo, en el circo, que rondo los 350m. Saboreemos por unos instantes este deleite con que nos obsequia la naturaleza Admiremos la adusta hermosura de estas montañas.

Se continúa descendiendo y pronto encontramos otra fuente. El descenso es ahora más pronunciado hasta llegar al lugar que se conoce como la Majada de Adrián, donde se cruza el arroyuelo del Morezón, que tiene una pequeña cascada. Leve subida y seguimos bajando para en breve alcanzar la Laguna Grande. El camino va bordeando la laguna y cuando vamos hacia la mitad de ésta más o menos, si nos fijamos bien a la izquierda, veremos el Canal de Mina, angosto y escarpado callejón con grandes piedras aprisionadas entre sus paredes, que forman recónditas oquedades, donde anida el avión roquero. Llegamos al refugio Elola tras dos horas y 15 minutos desde la salida. El acentor alpino frecuenta sus alrededores. El refugio es el punto base desde el cual los montañeros atacan sus múltiples objetivos.

Siguiendo el curso del agua que desemboca en la laguna, se encuentra la cercana Charca Esmeralda. Gélidas aguas cristalinas de ligero matiz verdoso en las que algunos se bañan.

 

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